Ruperta Bautista: sin respeto, no habrá reivindicación
Por Alberto Flores Publicado en Entrevista, Historias en 2 septiembre, 2020 3 Comentarios 12 min lectura
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El siguiente texto es resultado de una entrevista realizada por Alberto Flores a la antropóloga y escritora Ruperta Bautista. Omitimos en esta ocasión las preguntas sólo para darle más fluidez al texto. ―REDACCIÓN.


Empecé a escribir hace 22 años con la idea de hacer denuncia a través de la literatura. Soy una mujer tsotsil descendiente de tsotsiles de Huixtán, y pues nací en San Cristóbal de Las Casas, que históricamente es un lugar de racismo y discriminación.

Tengo estudios en antropología social, hice un diplomado en creación literaria, un diplomado en derechos y cultura indígena, y tengo una maestría en educación. Pero esto digamos que es solamente un instrumento para tratar de hacer una transformación dentro de nuestra sociedad. Creo que esto es necesario, porque los pueblos indígenas desde hace 525 años, aproximadamente, tenemos esta imposición desde afuera y yo creo que la gente de los pueblos originarios tenemos la misma capacidad que cualquier miembro de otra cultura.

Para mí, son y no son importantes los estudios. Porque desde mi punto de vista, como mujer tsotsil y la formación que tuve, el estudio no es importante si está enfocado solamente desde la visión individualista. En ese sentido, la educación no está aportando casi nada para la colectividad ni para una nación pluricultural como México.

Estoy diciendo que la educación, para mí, tiene y no tiene importancia. Porque yo recuerdo mucho que en mi niñez mi madre decía que la educación no era importante, y era porque ella tenía claro que la educación era nada más un espacio en el cual se transforma la mentalidad de la gente hacia la individualidad. Ella no quería que nosotros fuéramos así, con ese tipo de pensamiento, porque la cultura tsotsil y la cultura de los pueblos originarios está fundamentada en la colectividad. Entonces ahí es donde hay una contradicción con el capitalismo, que es el sistema que nos rige.

En realidad, para mí la educación fue muy difícil. Porque en San Cristóbal todas las escuelas primarias son de kaxlanetik (mestizos) y para una mujer indígena es súper difícil. Había violencia física y verbal. Pero era el contexto en donde estaba viviendo. Tenía que sobrevivir, porque tomé la decisión de aprender a leer y escribir.

Mi madre, pues, no estaba de acuerdo. Ella trataba de respetar nuestras decisiones. Como varios sabemos, en nuestros pueblos indígenas los niños toman sus propias decisiones. Y a mí se me respetó la decisión de seguir estudiando. Estudiar me dio ciertas herramientas que me permiten ahora escribir y hacer lo que quiero hacer.

Lo de estudiar antropología lo hice pensando en la cuestión de que la mayoría de los antropólogos, en ese tiempo, eran gente de fuera. La situación actual no es tan bonita ni diferente. Ahora hay cosas más sutiles que antes, como la extracción de conocimiento y saberes de los pueblos originarios, que luego los venden supercaro.

Lo de estudiar literatura es porque yo escribía toda esta cuestión que pasaba con los pocos indígenas que vivíamos en San Cristóbal de Las Casas. No era como ahora, que se ve a muchos indígenas caminando, vendiendo y trabajando en la ciudad. En ese tiempo no había. Y los poquitos que habían preferían esconderse o aparentar ser un kaxlán, para evitar la discriminación.

Me dediqué a escribir todo, en una especie de diario. Yo no sabía que era un diario, pero lo escribía todo. Ésa era la forma de llevar más o menos tranquila mi vida, en esta situación tan racista y discriminatoria.

También gracias a la base cultural tan fuerte que tenía mi madre fue que logramos conservar nuestra cultura. Ella nos forjó así.

Luego me di cuenta que no había textos en tsotsil en las escuelas. Todos los textos eran en español. En ninguna parte había textos en lengua originaria, por eso yo no entendía muchas cosas. Así es como yo decidí hacer traducciones. A los 9 años hice mis primeras traducciones de español-tsotsil, pero con mis propios criterios, porque no habían alfabetos, textos, nada… y pues así fue como yo empecé a escribir en tsotsil.

Poco a poco se fue integrando gente y nos fuimos encontrando en el camino, que luego se forma de la literatura en lenguas originarias. Esto sucedió en 1994. Creo que el levantamiento armado le dio fuerza a lo que estábamos haciendo, porque había movimientos y grupos que su finalidad era resistir y apoyar a través del arte. En ese tiempo tomó fuerza el arte de los pueblos originarios. En letras, música y pintura.

Palabra conjurada (cinco voces, cinco cantos), libro editado por José Antonio Reyes Matamoros, en Ediciones de El Animal.

El poema «Bordadoras»

En las comunidades, de por sí sabemos que la base fundamental de los pueblos originarios es la mujer. En estos tiempos la cuestión del machismo, de que el hombre quiere imponer su poder en diferentes contextos, como el familiar, amigos, trabajo e instituciones, estando fuera o dentro de las comunidades es parte de lo que se ha mal aprendido de las imposiciones de occidente. Y esto lo digo porque en mi caso, nuestra familia no lo vivimos así. No tuvimos exclusión ni servilismo como mujer. He visto que eso sucede con otros compañeros y hermanos en las comunidades, como: «sírvele a tu hermano porque eres mujer». A nosotros no nos pasó eso. Mi madre nos enseñó que tanto el hombre como la mujer tienen manos y pies. Los hombres pueden tortear y cocinar, y nosotras las mujeres podemos rajar leña y cargar agua.

«Bordadoras» es lo que pasa en la vida real. Desde la niña, la mujer y la anciana, que son las que van construyendo o hilando la historia y la vida misma. La historia que se construye a partir de nosotras, de nuestro cuerpo, nuestra vivencia, nuestro pensar y nuestro sentir.

Algunas personas creen y piensan que los pueblos originarios son pueblos ágrafos. Yo considero que no somos gente ágrafa. Somos gente que tiene sus propios conocimientos, sistemas de organización, filosofía y su propio uso y manejo de la ciencia; pero con otro concepto o forma de entender, ver y vivir la vida. Por eso yo hablo así de las mujeres en «Bordadoras».

También creo que la historia y todo lo que se construye no solamente se construye en el papel. Por ejemplo, la historia que se conoce en las escuelas o instituciones es la historia del otro, de ese otro que impone y que quiere terminar con el que no le conviene que esté ahí, cerca o visible.

Acteal: «Lunes en el pozo»

Decidí escribir «Lunes en el pozo» como una memoria, para que no se olvide tan fácilmente. Yo creo que Acteal y el movimiento armado son algo muy importante en la historia de México.

Mucha gente no lo ve así, pero todo esto es en realidad una cuestión de ir construyendo una vida diferente. No es una lucha sólo para los pueblos originarios. Ésta es una lucha para toda la gente, todos los mexicanos, toda la humanidad, pues en todos lados están las grandes empresas, los grandes ricos del mundo que imponen sus negocios para extraer todo lo que puedan de la tierra.

Acteal, para mí, fue una situación demasiada dolorosa. Una imposición de muerte. Una situación en la que el gobierno impone sistemáticamente su poder. Porque ellos escriben sus leyes, reglas y métodos de cómo hacer una masacre.

Las instituciones oficiales no creo que guarden eso en la historia. Eso más bien está guardado en la historia de los pueblos originarios y los pueblos que están en resistencia.

Escucha a Ruperta Bautista en Descarga Cultura

El arte como reivindicación cultural

Yo creo que todas las áreas artísticas y no artísticas (como la ciencia) son importantes, justo, para la reivindicación de los derechos de los pueblos originarios (marginados y excluidos desde hace muchos años), pero vistas desde este otro punto de vista y desde este otro pensar y hacer.

Desde mis inicios como escritora tuve claro que el arte es una herramienta de reivindicación de la cultura en general, no sólo de la lengua, sino de todo lo que implica la cultura: lengua, filosofía, religión, política y todo. Entonces, como artista, puede ser o no su obligación. Si el artista decide estar del otro lado es su decisión.

El problema yo lo veo cuando hay instituciones y/o personas que continuamente quieren regresar a lo mismo. Quieren, por ejemplo, que se escriba o que se haga música como ellos lo quieren, como ellos lo están pensando.

Eso, el o la artista lo deben tener claro. Porque finalmente la artista es la que decide desde dónde está trabajando y para qué hace su arte. No importa si es miembro de algún pueblo originario. Si no le importa mucho la reivindicación de su cultura, entonces va a ser lo mismo. La idea es que los pueblos originarios seamos sujetos y no objetos.

Yo creo que los jóvenes que están abriendo caminos nuevos, o que están tomando caminos ya caminados, es importante que tengan claro que la reivindicación de los pueblos originarios es muy importante. Y que sin respeto por uno mismo y por los demás, no habrá reivindicación.

También me gustaría decir algo en tsotsil para los que me entiendan:

Chkal ava´ik tsebetik, keremetik mi oy buch´utik cha va´ik jp’el cha´ p’el jlo´ile…jech k´ucha´al laj xchanubtaskutik jtot jme´tik, “mi oy k´usi cha pasike, mu xa toyabaik, mu xa pasabaik ti vo´oxuk xa na´ik ti smelolal ti kuxlejale. Sa’bik li smelolal li kuxlejale, ma´uk vo´oxuk cha vak’abaik ti´iluk mo´oj. Vo´oxuk cha chapikbatel li be yu´un a nich´onik xchi´uk a balabike”. Ja´no´ox jech ta xkal. Mujna´ mi lek mi muyuk lek cha vbaík, pero ja´ jech jpél cha´ p’el. Yu´un ja´no´ox jech ta xkuxi batel li jlumaltike. Kolavalik!

Kolaval.


Lkunex ti Ch’nalo’ / Lunes en el pozo

Ta yunenal ikliman ch-atin ti k’ak’ale
spomtabe xch’uvil me’onetik
jpanmuk’tavanej smakbeik slekil sbek’tal ti osile
sts’ujet no’ox chai’ik ti milvaneje.

Ti ch’uvil xchi’uk syaxal a’maletike
j-ok’no’ox k’ataj ta uk’umal ch’ich’
ti yich’el ti muk’ ti kajvaltike yakuxulya
te xa no’ox xkajet ta sba sts’ubilal ti lajelale.

Junxa yo’nton nopejik talel ti jmilvanejetike
ta sba xch’ulelik ti jsa’ lekilaletike
a’ xchi’ilik pujuk spas yabtelik
lek xvinaj ti a’iel ti milel lajelale.

Ti buch’u lek yo’tonike, a’ stijik jbael ti ti’ mukenale
k’okbatik snuk’ik yu’un smantal ti jk’ulejetike
chanavik ta pixbil ch’ixal lumetik
xchi’uk sujbilal milel la staike.

A’ laj yil ta sat ti j-anil o’nton ik’e
xchi’uk xch’ich’el ya’lel sat ti osile
smakbeik sat ti me’on untike
ch’och’obtasbil ikomik yu’un sk’ak’al yo’nton tuk’etike.

En la infancia del día el sol se baña
perfumando el rezo de los humildes.
Una velación cubre el sano cuerpo del lugar,
la mirada traicionera atenta.

Plegaria y humedad de la selva
en minutos se convierten río de sangre,
las alabanzas se visten de agonía
flotando en el polvo destructor.

Hombres asesinos marchan decididos
sobre almas buscadoras de justicia:
actúan cobardes y malvados,
se siente su ruido de carnicería.

Los inocentes tocan al portón de la tumba
degollados por el testamento dominador,
caminan en el suelo cubierto de espinas
con su muerte obligada.

Es testigo el desesperado aire
y rojas lágrimas del tiempo
cubren el rostro de los huérfanos
acribillados con odio de ametralladoras.

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Discriminación Educación Poesía Pueblos originarios Reivindicaciones Ruperta Bautista


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  1. Pienso que hay que reivindicar a pesar del irrespeto.
    El respeto sólo podrá darse como una conquista, no como una concesión o reconocimiento conceptual retórico. Y esa conquista es la de los pueblos originarios y de los oprimidos. De otra cuenta no podrá darse
    Por eso siempre hay que ir adelante en la lucha por las reivindicaciones; el reconocimiento vendrá; y detrás el respeto, pero no será al revés, ni a la vez.

    Saludos fraternos Ruperta Bautista

  2. Este artículo me refrenda la esperanza. Gracias Ruperta. Gracias por tu CULTURA, tu LENGÜA ORIGINARIA y tu voz que denuncia bellamente a través de la POESÍA.Van mi respeto y admiración.

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