Tuxtla y el cine de ayer
Por Antonio Cruz Coutiño Publicado en Crónica, Historias en 12 abril, 2021 0 Comentarios 6 min lectura
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El viernes pasado me di tiempo para pensar en ustedes, amigas y amigos, lectores de Texto Sur, nuestro portal electrónico. Revisaba mi memoria, con los ojos cerrados, alguna historia que ya hubiese contado para los medios impresos de hace tiempo, no electrónicos, que hiciera referencia a Tuxtla Gutiérrez, pensé, al centro de la ciudad o a sus calles. Y entonces vino el recuerdo como un relámpago: el de sus cines, sus salas cinematográficas, las del centro, efectivamente, y entre ellos sus Cinemas Gemelos, los de nuestro primer edificio chapado de cristal, el edificio Plaza. Aunque mi imaginación pronto vira hacia el Oriente, lleva mis pasos sobre la 1a Sur y llega a la esquina del Cine Vistarama.

Recuerdo entonces todas las salas de cine de la ciudad. Busco en medio de cientos de archivos digitales olvidados y ahí encuentro el textito que escribo sobre el cine, o la cinematografía en general, y sobre los cinemas de hace poco. Pergeñado hace veinte años, quizás, cuando nuestro chaval aún convive con nosotros, vivimos en el barrio San Roque sobre la 5a Sur Oriente y su servidor funge como consejero del órgano electoral estatal. Así que lo desempolvo, lo reviso y decido compartirlo. Ojalá les guste.

* * *

Sorpresa grande sentimos el pasado día jueves, cuando, aprovechando el feriado del natalicio de don Benito Juárez, decidimos ir al cine y no encontramos nada. ¡Absolutamente nada! Quiero decir: nada atractivo como para distraerse y, al mismo tiempo, aprender algo nuevo. Salvo lo que exhibía el Cine Chiapas. Convenimos, mi mujer y yo, revisar los periódicos del día para conocer la cartelera y ¡oh desilusión! En primer lugar, descubrimos que ninguno de los diarios de la capital difunde la cartelera completa, sino las películas que presentan todas las salas de cine de la ciudad. En segundo lugar, averiguamos que los Cinemas Bonampak están clausurados o entraron en quiebra y, en tercero, nos percatamos que sólo el Cine Chiapas, el antiguo Cine Chiapas 70, inaugurado precisamente en 1970, exhibía dos películas dignas de verse: Juego de espías, con Robert Redford, Brad Pitt y otros coristas, y La gran estafa, con los actores George Clooney, Matt Damon, Andy García y Julia Roberts.

Nuestra catedral pueblerina de San Marcos, reflejada en el espejo del edificio Plaza San Marcos. Desde la esquina noroccidental del Palacio del Congreso del Estado. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, año 2000 (salvo manifestación rectificatoria).

El Cine World presentaba en sus cuatro salas La era del hielo, una cinta de dibujos animados para niños; Roller Ball, una exhibición grosera de deporte mezclado con violencia; Daño colateral, uno de los típicos churros schwarzeneggerianos y D-Tox, para variar, otra prenda del exhibicionismo al estilo de Stallone. Los Cinemas Gemelos presentaban también La era del hielo y otra película para niños: Jimmy Neutrón, de calidad discutible. El Cine Vistarama Tuxtla ―al cual nadie designa ya con su nombre completo―tenía en cartelera la clásica cinta infantil Peter Pan. Mientras que el Cine Alameda repetía por su parte Roller Ball y ofrecía La Caída del Halcón Negro.

El antiguo Cine Rex ―desde hace tiempo rebautizado con el nombre de Real Cinema― exhibía sus muy solicitadas y sugerentes cintas pornográficas: Aventurera y Deliciosa y no más. Así que nos fuimos, sin más opción, al Cine Chiapas.

Habíamos ido ahí mismo, unos tres meses atrás, pero no recordábamos ahora el precio de las entradas. Se trata de dos películas ―pensé―, hice mis cálculos, saqué un billete de 200 pesos y pregunté cuánto debíamos pagar. Aunque la señora de la taquilla contestó con otra pregunta: ¿No traen sencillo? Son veinte pesos. ¿Veinte pesos por cada uno?, reviré. No. Veinte por los dos. Vale diez pesos la entrada, respondió la mujer. En fin. Lo cierto es que las mejores películas —o tal vez sólo el tipo de cine que queríamos ver— no estaban en los Gemelos, ni en los Cinemas World, por más que su decoración, su frescura, su limpieza, la diversidad de sus fuentes de sodas y su precio de 38 pesos por persona indicara lo contrario.

Y ahora me pregunto, aunque valdría preguntarnos todos, ¿por qué en los años setenta, cuando estábamos en la secundaria y la ciudad apenas si llegaba a los cincuenta o setenta mil habitantes, sus cuatro magníficas salas cinematográficas se llenaban al tope? ¿Por qué incluso había precios y calidades diferentes entre el Chiapas, el Rex, el Alameda y el Vistarama? ¿Por qué estas inmensas salas se saturaban y hasta se formaban colas en sus banquetas para ver, por ejemplo, aquella serie de películas de demonios, exorcismos y anticristos, inaugurada por Linda Blair? Es más, seguramente, recuerda usted, o deben informarle, que hasta revendedores de boletos teníamos a la entrada de los cines.

¿Por qué entonces hoy la mayor parte de las películas que se exhiben son extranjeras y recargadamente gringas? ¿Por qué no traen más películas de factura doméstica? ¿Por qué no vemos en las salas cine europeo, asiático, africano? Cine de cualquier calidad, pero diferente. ¿Por qué es tan caro ver películas en las salas pequeñas de los cinemas? ¿Por qué no se han animado otros inversionistas a instalar más salas cinematográficas, o a modernizar las existentes? ¿Por qué, Dios mío? ¿Por qué? ¿Por qué vemos cine de tan ínfima calidad?

Y no es pura nostalgia. Es la mera verdad. Frustración. Pues, ¿cómo comparar el amontonamiento que generan las salas gemelas del edificio Plaza San Marcos, su deficiente ventilación, la exhibición de una sola película cortada a la mitad, los precios multiplicados de su dulcería, y sus pantallas casi junto a nuestros ojos, con las líneas modernistas del edificio del Cine Vistarama Tuxtla, el reluciente mármol negro de sus pisos y escaleras, aquellos trazos multicolores que adornaban sus muros laterales, su silencioso clima artificial, sus dos cintas ininterrumpidas, su inmensa y semicircular pantalla, sus cortinas corriéndose al inicio y al término de las películas y la iluminación de plata de su piso junto a la pantalla?

Exterior de lo que quedaba del Cine Chiapas 70, que fue demolido en 2018. La foto corresponde a una de las últimas notas que protagonizó ese espacio, publicada en el portal de noticias Alerta Chiapas. Lee aquí la nota.

Retroalimentación, porfas: cruzcoutino@gmail.com
Otras crónicas de Cruz Coutiño en: cronicasdefronter.blogspot.mx

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