Los Negritos
Fiesta de la Virgen del Santo Rosario, en Yajalón
Por Jorge Aguilar Pinto Publicado en Crónica, Foto, Historias en 11 marzo, 2021 0 Comentarios 6 min lectura
Vacunación, filas, tropiezos Anterior A favor del texto plano  Siguiente

Las distintas versiones sobre el origen de esta tradición indican que hace aproximadamente 197 años, la entonces Villa de Yajalón fue asolada por una variedad de la peste negra, causando gran cantidad de muertos e innumerables enfermos. La epidemia se propagó por todo el territorio de la naciente república mexicana, incluyendo a Chiapas, que apenas se había anexado en septiembre de ese año, 1824.

Alrededor de 1830, la comitiva que trasladó una figura de madera de cedro de San Juan Nepomuceno, procedente de La Nueva Guatemala de la Asunción o Ciudad de Guatemala, hizo estallar una bomba anunciando su llegada a la Villa de Chilón, cuyos habitantes habían mandado por la figura religiosa que tenía fama de sanar de la peste a cuantos se encomendaban a su protección.

Acompañados de músicos, los encargados de transportarlo en hombros llevaron la figura a la iglesia y de inmediato un sinnúmero de feligreses fueron a pedirle, mediante cantos y bailes, la pronta sanación. Añadieron a ese rito católico elementos de las culturas prehispánicas, como la rameada con hojas de sauco, albahaca, chanté y algún tipo de licor destilado de forma artesanal.

Los enfermos que no pudieron asistir fueron visitados por un grupo que trasladaba a la efigie del santo por las calles, en medio de gran revuelo, música y danza. Gracias al pronto alivio del mal en la Villa de Chilón, el 16 de mayo se declaró día de San Juan Nepomuceno, además de que fue nombrado santo patrono del lugar.

Esta cura milagrosa se supo en la cercana Villa de Yajalón, en donde había muchos enfermos a causa de la peste, por lo que decidieron venerar de igual manera a la Virgen del Santísimo Rosario, cuya fiesta del 7 de octubre estaba próxima, buscando que los liberara de la enfermedad, lo cual ocurrió y, en agradecimiento, los habitantes implantaron una celebración en la que se conmemoran los sucesos mediante el Paseo de Los Negritos: los enfermos son representados por payasos cuyas máscaras lucen rostros desfigurados, la enfermedad por quienes se caracterizan de diablos, y el fatal desenlace de algunos contagiados, por quienes se disfrazan de muertes. Los dos últimos llevan varas para pegarle a quienes logren alcanzar, como símbolo de lo contagioso de la peste.

Las festividades

Las festividades de La Virgen del Santísimo Rosario inician el 27 de septiembre, con los preparativos para adornar el altar de la virgen. A su vez, un grupo de señoras le ponen el atuendo que llevará hasta el 6 de octubre, cuando habrá de lucir nuevas ropas, para iniciar así el día mayor en los festejos: el 7 de octubre.

El 28 de septiembre comienza la novena y termina el 6 de octubre. Un día antes, durante la madrugada del 5, se realiza la Corrida de Gallos, paseo por las calles del pueblo, y a partir de las dos de la tarde de ese mismo día, se efectúa el Paseo de Los Negritos: un desfile de carros alegóricos con banda de músicos y la presencia de Los Negritos, que son una comparsa de personas con disfraces de diablos, muertes y payasos que bailan al son de la banda en cada dos o tres esquinas.

El 7 hay una misa y los integrantes de la Corporación del Santísimo Rosario se organizan para efectuar visitas a las casas de miembros de la Corporación del Santo Rosario, incluyendo a los difuntos. A las doce del día es el jubileo, en el que los feligreses se reúnen para la adoración del Sacramento e implorar a la Virgen del Santo Rosario.

Del 8 al 10 de octubre continúan las visitas. El último día se hace el corte de caja, en presencia de los nuevos integrantes de la Corporación del Santo Rosario, en donde nuevamente Los Negritos, disfrazados como en el paseo, bailan para concluir las festividades. En esa misma jornada peregrinan al templo, acompañando a la Virgen del Santo Rosario, que permanecerá en su altar hasta el año siguiente.

Durante la celebración de la Virgen del Santo Rosario, en Yajalón, Chiapas, no pueden faltar los tradicionales cuetes, parte importante de las celebraciones religiosas en México.
El 6 de octubre se ofrenda un nuevo atuendo para la virgen, cuya efigie espera en la Parroquia de Santiago Apóstol, de Yajalón.
En medio de gran cuetería, la comitiva avanza por las calles del pueblo, llevando el vestido nuevo, flores y velas.
El joven Derian Gallegos, en una banca de la Parroquia de Santiago Apóstol, frente al vestido que ofrendó a la Virgen del Santo Rosario.
Un nuevo vestido, velas, flores, cabello, aretes, collares y rosarios de ámbar conforman la ofrenda para la virgen.
Mujeres integrantes de la Corporación del Santo Rosario son quienes se encargan de vestir a la virgen.
Los cuetes son parte vital de esta celebración.
El 8 de octubre, una comitiva asiste al cementerio de Yajalón, para visitar a integrantes de la Corporación del Santo Rosario que han fallecido.
En la visita a los difuntos, se les lleva música (el son tradicional de la celebración), cuetes, y el cux chumeltik («orín de la virgen», en tseltal), aguardiente sagrado, preciado líquido que está presente durante todos los días de celebración.
El tío Samuel Díaz Constantino ha sido integrante de la Corporación del Santo Rosario por más de 50 años.
Siempre de buen humor, el tío Samuel rememora sus andanzas en la Corporación desde los once años: «Era diferente. Yo fui capitán desde muy joven. Entonces nos daban a engordar un cerdito todo el año o a hacer milpa para juntar ya sea paguita, maíz, o el cerdito para la chanfaina, porque la chanfaina es lo que se da de cenar todos los días del festejo».
El cux chumeltik generalmente es el aguardiente que sirve para encurtir nance, ciruela o manzana.
El tío Samuel es el encargado de guiar a los integrantes jóvenes por el cementerio, pues conoce dónde están las tumbas de las y los capitanes fallecidos. En la imagen, le comparte cuxtik («santo trago») a un difunto capitán.
Joven capitán reflexiona en el cementerio. Ser capitán de la Corporación del Santo Rosario significa tener un cargo para celebrar a la virgen: realizar ofrendas (vestidos, flores, cuetes, altares, etc.), organizar rezos del rosario, bailes nocturnos, dar de cenar, comer y desayunar a quienes asisten a la celebración, que dura poco más de diez días.
El acordeón es uno de los instrumentos básicos del son tradicional. Los otros son la guitarra y la concha de tortuga. El uso de esta última se ha ido perdiendo con el tiempo.

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