Congreso e ideas sobre crisis global
La tierra, nuestra casa, reclama y nos advierte...
Por Antonio Cruz Coutiño Publicado en Columnas y opiniones en 9 noviembre, 2020 0 Comentarios 6 min lectura
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¡Albricias! Recién me entero de que la UNACH, Universidad Autónoma de Chiapas, ahora mismo organiza un congreso virtual –vía electrónica, sesiones a distancia– que aún no avizora alcances, pues su penetración en las redes sociales podría permitirle rebasar el ámbito estatal. Llegar al espacio nacional, al área regional de Centroamérica, al continente todo, o quizás al mundo. Se trata del Congreso Virtual sobre Universidad, Sociedad y Crisis Humanitaria, emplazado para los días 26 y 27 de noviembre, cuya temática es consistente, equilibrada y clara.

Adecuada a los tiempos de ahora y del porvenir inmediato. Tiempos de pandemia, inseguridad sanitaria, crisis económicas y de los estados nacionales; tiempos de perplejidad, de incertidumbre, e incluso angustia.

Y tres son sus ejes temáticos, de acuerdo con su propio nombre: El primero: Universidad. En donde sus componentes de información, análisis y reflexión involucran a las propias universidades, a las instituciones investigacionales y a sus agentes, desde las siguientes líneas: a) El trabajo de investigación que desarrollan ellas mismas, b) Los grupos y las tendencias de investigación científico-social, c) Las universidades ante la pandemia y el confinamiento, y e) Retos y desafíos de la educación universitaria.

El segundo eje corresponde a la Sociedad, aunque más correctamente a los grupos, comunidades, pueblos y en general sociedades afectadas, cuyas líneas de revisión, reflexión y propuesta, presumen la incorporación de experiencias y resultados de investigación. El eje se desglosa en las líneas: a) «Cambios y transformaciones» aceleradas ante el COVID, b) Innovación en las medianas y pequeñas empresas ante la contingencia, c) Estado de la salud mental frente a la pandemia y después de ella, y d) Propuestas ante estas «nuevas realidades y escenarios».

Tercero y más importante es el eje relativo a la Crisis Humanitaria, pues la peste, los riesgos sanitarios asociados y la calamidad anímica y económica son de carácter global; afectan al mundo entero y a todas las naciones. Las líneas que pretenden orientar el análisis y la reflexión son: a) Replanteamientos sobre el cambio climático de frente a la pandemia, b) Seguridad alimentaria hoy, ante la emergencia mundial, c) Migración, gobernanza y crisis humanitarias, y d) Propuestas de atención a la salud.

El anuncio del Congreso indica que los organizadores son: Facultad de Ciencias de la Administración, Escuela de Humanidades, Centro de investigaciones sobre Mesoamérica, Unidad de Información y Tecnología, y los grupos colegiados: Manejo Sostenible de Recursos Naturales y Cambio Climático, Gobernanza y Desarrollo Social Sostenible, y Gestión, Educación y Desarrollo Organizacional. Mayor información en: convirt2020@gmail.com y congresocovid@unach.mx

El Congreso virtual se transmitirá, por streaming, el 26 y 27 de noviembre. El registro de ponencias se cierra el 10 de noviembre; y el de asistentes, el 25 de noviembre. Informes: convirt2020@gmail.com y congresocovid@unach.mx

¡Bien por la Universidad y sus universitarios! Porque aún a la circunstancia adversa es posible sacarle provecho; y porque por primera vez se plantea analizar, efectuar propuestas y debatir desde la academia, desde las universidades y desde la investigación científico-social, esos puntos del eje tres. Líneas que otean el rumbo, el tamaño y la profundidad de la crisis humanitaria global, desencadenada por la diseminación del virus SARSCOV2 o Covid-19. Es decir, divisan en lontananza el panorama: las proporciones de la crisis frente al encierro y el confinamiento, frente al cierre de empresas y la desaparición de empleos, frente al repunte de la pobreza extrema y a la mayor demanda de infraestructura y servicios sanitarios.

También de cara a la negligencia y corrupción con que desde los estados nacionales son administradas esas infraestructuras, al igual que frente a las otras realidades apocalípticas del siglo XXI: eliminación de selvas, bosques y reservas de recursos bióticos; disminución drástica del agua dulce disponible, cambio climático global, desequilibrio mundial alimentario, contaminación y degradación del suelo, agua y aire; movilidad humana desbordada, guerras que disputan territorios y recursos, concentraciones demográficas inmanejables, macrocéfalas y… pobreza.

Pobreza extrema que se observa en esas condiciones subhumanas que todos conocemos: absolutamente degradantes para la dignidad humana; aberrantes, monstruosas.

Y sin embargo… aquí y en ninguna parte se ve… No en los medios masivos de comunicación, no en el discurso de los gobernantes, no en las convenciones mundiales de gobiernos, empresas u organizaciones, ni en las endiosadas redes sociales electrónicas… No se ve, ni se oye; no se lee ni se escribe… nada sobre cómo la sobrepoblación humana y el crecimiento demográfico desbordado –el que se observa en los pequeños pueblos y en las gigantescas manchas contaminantes, conurbadas–, sobre cómo ella es la esencial y verdadera causa de los males de la humanidad.

Causa que hoy es restregada en la cara del mundo; en nuestra cara y en la de habitantes, gobernantes, empresas y organizaciones, por la propia naturaleza, a través de las sucesivas epidemias, contagios y enfermedades de los últimos cincuenta años: EVM, Ébola, Hendra, Gripe aviar H5N1, Nipah, Sars H1N1, Mers, Gripe aviar H7N9 y las más cercanas Covid, Zika, Dengue y tantas otras.

En otras palabras: la Tierra, nuestra casa, Gaia, Gea, la casa común, el hogar de la humanidad y de sus miembros, gimotea y reclama toda ella, y nos advierte.

Entendámoslo de una vez por todas: la madre suprema de las civilizaciones; la tierra, vientre fecundo, ¡ya no da para más! ¡Urge ponernos las pilas, todos! Desde el individuo en el lugar más recóndito del mundo –por si aún hubiese alguno–, hasta las muchedumbres de las megalópolis. Para tomar conciencia de que el crecimiento demográfico global, hoy mismo, atraviesa el umbral que desquicia a la tierra. Que es urgente que los gobiernos al nivel mundial, pongan un tope máximo a la población global.

Y… bien por el Congreso en ciernes entonces. Y por todos los que adelante sigan. Para abrir las puertas a la comprensión, al estudio, análisis y reflexión sobre el panorama demográfico mundial. ¡Para poner el dedo en la llaga! ¡Para urgir a los gobiernos y a los políticos del mundo!

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