Ruidos en la noche
Cosas encontradas #3
Por Alberto Chanona Publicado en Carretera, Cosas encontradas en 26 enero, 2021 0 Comentarios 4 min lectura
Lacandones y mochós, mayas de Chiapas. Desde sus mitos a su religiosidad popular Anterior El sapo, la estaca, el algoritmo Siguiente

Qué extraña belleza la de The Vast of Night (Andrew Patterson, 2019).1 Al verla uno tiene la sensación de tener sobre la mesa, desarmado, un reloj de niño. Todas esas piezas perfectas, ordenadas unas junto a otras, en un festín de colores, agujas, engranajes, manijas… Una pieza infantil de ingeniería. Con el vivo deseo de funcionar. De liberar tics y tacs al universo. Pero sin las instrucciones de ensamblaje.

Y aun así, qué bella es, casi todo el tiempo.

La historia va así. Una noche de mediados de los años cincuenta del pasado siglo, mientras buena parte de los habitantes de un pueblo asisten a un partido de básquet, Fay, la joven operadora de la central telefónica y entusiasta de la ciencia y tecnología, descubre un ruido en la línea. Una onda de radio, sin duda. Pero no logra identificar la fuente. Así que consulta a su amigo Everett, locutor de radio de un programa nocturno con más aspiraciones que radioescuchas. Él tampoco tiene la menor idea del origen del ruido. Se le ocurre, sin embargo, pedir ayuda a sus oyentes, a ver si alguno les arroja alguna pista. Una persona llama a la cabina y repite, entonces, el antiquísimo ritual humano alrededor del fuego (una antena de radio, en este caso): contar una historia. Una siniestra.

Pero atención. Porque The Vast of Night tiene la belleza de las cosas sencillas y perfectas. Y es tremendo lo que aquí ocurre. El poder de la voz humana a través de la radio, en una película que finge ser un programa de tv, para tejer un relato inquietante; para (re)crear un mundo donde los otros son casi todos: la gente no blanca, los que no van al basquet, los comunistas, los científicos, los alienígenas… Y todo eso, con los dos recursos más elementales del mundo: la voz y las palabras.2. Un ruido en la noche.

¿Te suena el nombre de la estación de radio?

Aparte de eso, de los hermosos colores, planos y artefactos analógicos (cuya belleza no es lo vintage, sino lo dueña que solía ser la humanidad de su tecnología), lo que veremos será a Fay y Everett corriendo de un lugar a otro, en busca de una explicación para un ruido que hallaron por casualidad.

Dos chicos corriendo. En busca de significado. En la vasta oscuridad de la noche.

Archivo sonoro

Me enteré hace poco que en marzo desaparecerá de la web archivosonoro.org, «una iniciativa que promueve la importancia de la escucha del entorno y forma parte de las acciones de personas e instituciones preocupadas en el rescate y conservación del paisaje sonoro», como declara.

Durante 15 años (desde 2006), archivosonoro ha rescatado paisajes, grabaciones de radio, reflexiones e historias sobre la escucha, sonidos que crean las personas para llamar a los animales o a otras personas, voces, murmullos, susurros, silencios. Y este año, al parecer, desaparecerá.

Emilio Ruiz, uno de sus creadores, me contó algo al respecto:

«Al principio de archivosonoro hasta nos invitaron a la fonoteca, a Orizaba, a un evento sobre sonidos; o a algunas universidades, en Chiapas, en Puebla, en Colombia. Pero luego, ya no fue relevante.

»Cumplió su función. La aventura nos permitió a sus creadores (Gabriela Barrios García y Emilio Ruiz) aprender de física del sonido, del arte del sonido, de la importancia de los archivos (sonidos o no), conocimos otras ciudades y personas, dimos talleres. Se acercaron artistas que hicieron cosas con algunos archivos (para eso eran). Hubiera sido bonito continuar en la captura de paisajes sonoros. Pero eso requiere tiempo, compromiso».

Internet es un territorio vasto que semeja cada vez más un desierto, con algunos oasis, aquí y allá, y sobrepoblados centros comerciales. Montones de documentos textuales, visuales, sonoros, al alcance de un URL y unos cuantos teclazos, pero tan habitados como pueblos fantasmas.

Hay belleza, pese a todo, en los desiertos. Y mucho lugar para la tristeza.

A veces, también para la curiosidad.

Si todavía tienes algo de tiempo que perder fuera de tu red social favorita, extravíate un rato por ahí. Escucha, tal vez, un acertijo de juguetería. O a ver qué encuentras. Mientras dura.

El Boticario

Cocteles de autor.
Visítanos hoy

  1. Disponible en Prime.  (Regresar)
  2. Claro que es una película, y además de eso, tiene montones de detalles visuales y personajes que la hacen muy querible  (Regresar)

Alienígenas Extraterrestres Guerra Fría Radio Radiotelescopio Tecnología


Anterior Siguiente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cancelar Publicar el comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

keyboard_arrow_up